Un plato con mala leche… y mejor intención. “Malas Pulgas” no es solo un nombre, es una actitud: descarado, intenso y sin normas. Como esas obras que no buscan gustar, sino provocar.
Nachos cargados hasta el límite, chile con carne que golpea, guacamole que suaviza y jalapeños que vuelven a encenderlo todo.